Se ha producido un error en este gadget.

domingo, 31 de julio de 2011

La Yoli


La Yoli tenía mañas de vieja, para tener sesenta y dos años, uno no es viejo a esa edad. ¿Cómo estaré yo en ese tiempo? decía su nieta Ramona .Que entre otras cosas me contó que la vieja ingrata llamaba a su hija para decir que en esa casa no se le daban de comer. Era mentira porque yo vi a Ramona cocinar muchas veces mientras le cebaba mate. Una cosa graciosa era cuando los martes y domingos concurría al culto y volvía tarde. Ramona estaba furiosa por que la Yoli le contaba todo lo que había comido en la reunión, todo lo que precisamente le había prohibido la Dra. para su diabetes. Después amanecía descompuesta. Y Ramona llamaba a un remís para llevarla a la guardia del hospital para que un médico la revisará. Los lunes eran siempre igual.

Una vez que debía ir a sacarse sangre la vieja no fue. Y Ramona había faltado a su trabajo para llevarla. El pretexto fue que había comido mucho en la iglesia.
La vieja era una viva, se las sabía todas. Ella se cansó de Ramona y Ramona de ella. Un día se fue de la casa. Ramona le pagó el alquiler en un sucucho a unas cuadras de su casa, tiempo después que se instaló, Ramona me contó que visitó el lugar, y la habitación tenia humedad, las paredes descascaradas y lo peor de todo; el baño estaba afuera. La pobre Yoli contenta porque Ninoska,la sinvergüenza que le alquilaba le había prestado un grabador que era más arcaico que ella. Me daba bronca por todo lo que Ramona me contaba y saber que esta otra vieja se aprovechaba de la abuela de Ramona.

Meses más tarde la dueña de la pocilga le cobró el doble de lo que le habían acordado al principio. Con la excusa de que las cosas habían aumentado últimamente. Ramona asiduamente le llevaba víveres a su abuela porque sabía que ella ganaba $150 de un plan de gobierno. También trabajaba toda la semana como empleada domestica a pesar de la edad que tenia se rompía el lomo. Ramona la ayudo en todo lo que pudo y más. La Yoli expresaba que estaba feliz de estar ahí sola por que nadie la molestaba, ella fue una vieja desagradecida a pesar de que la Ramona le abrió la puerta de su casa y le dio de comer. El día que Yoli cobró el plan nos pidió que la acompañáramos al supermercado, nosotras no nos negamos Yoli compro más de diez paquetes de galletitas que ella le gustaba, yogures, pollo, no sé cuantas otras cosas más. Esa fue unas de sus tantas actitudes que me abatieron y a Ramona también. Porque la vieja llenaba la heladera y Ninoska que le cobraba el alquiler venia almorzar con ella o sea se invitaba sola. Lo terrible fue que cuando llegó el invierno la Yoli en vez de pedirle ropa de cama y frazadas a su nieta le pidió a la vieja Ninoska, esta vieja se las cobró como alquiler de prendas. Cuando Ramona se enteró le tiró las sabanas y las frazadas por la cabeza. Y le fue a comprar unas a su abuela.
Un lunes que Ramona salió más temprano del trabajo le llevo los víveres y la fruta a su abuela. La puerta estaba cerrada con llave, nadie contestaba. Solo se escuchaba la vieja radio .Se veía que la llave estaba en la cerradura. Ramona llamó por teléfono a la dueña, esta tardó en venir porque estaba llegando de Buenos Aires. Cuando lograron abrir la puerta la Yoli estaba helada, estaba muerta.

2 comentarios:

  1. Una triste historia de vida, como tantas sueltas que hay por ahí, para que un corazón sensible la recoja al vuelo y la narre.

    Besos!

    ResponderEliminar
  2. Historia y más historias.A muchos como a mí nos gusta narrar y sentimos la necesidad de expresarnos y otros les agrada leer.¿Buen complemento,no?Un abrazo

    ResponderEliminar